Cómo eliminar las ‘semillas del fracaso’ para atraer dinero

fracaso

Descubre el secreto para dejar a un lado esta noción y conseguir prosperidad este año.

Los conceptos negativos que hemos ido construyendo a lo largo de nuestra vida y que se han impregnado en nuestro ser interno actúan como verdaderos frenos que nos impiden alcanzar nuestras metas.

¿Qué son las «semillas del fracaso» y cómo podemos eliminarlas?
Son nuestras impresiones mentales, la programación que nosotros mismos nos hemos hecho para llevarnos a cierto estado mental.

Sin embargo, antes de conocer esas herramientas y aplicarlas para eliminar las semillas del fracaso tenemos que partir de una premisa importantísima que suele actuar como el gran freno, el principal, para nuestro desarrollo.

Se trata de la idea del fracaso. Mientras alguien diga «he fracasado en mi relación amorosa, he fracasado como padre, como trabajador, como amigo o como ser humano, soy un verdadero desastre, un fracaso total».

Por tanto la primera y básica regla para avanzar en nuestro propósito consiste en el cambio de actitud y transformación interior afirmando que «los fracasos no existen», y a partir de ahí elaboraremos la técnica para destruir esas semillas que nos impiden prosperar.

Ahora vienen los demás instrumentos para la consecución de nuestras metas y la eliminación de esas semillas del fracaso que nos impiden progresar.
El primero es el instrumento de la estructura:

O sea, conocer cómo funcionan las cosas. Cuando no se sabe cuál es el mecanismo que existe para lograr un objetivo nos encauzamos en la dirección equivocada y creamos semillas de fracaso.

Por eso, la primera fase para eliminar la semilla del fracaso será informarnos, no actuar a ciegas.

Una vez que nos informamos ya estamos en el camino del éxito para erradicar las semillas del fracaso.

El segundo paso consiste en la eliminación de lo que obstruye nuestros pensamientos positivos:

O sea, la nueva programación, una actitud diferente ante la vida. No es fácil porque los reflejos condicionados que se han formado durante años y muchas veces desde la infancia y toda la vida no se quitan de la noche a la mañana, pero si los reconocemos e identificamos ya estamos dando un gran paso en la erradicación de los mismos.

El tercer paso es la constancia, la perseverancia:

Cuando hemos tenido un mal hábito por años necesitamos tiempo para que el cerebro procese nuevas estructuras mentales, en algunos casos son días, en otros semanas, y en algunos hasta meses, y durante ese período debemos insistir aunque recaigamos, persistir es lo que creará ese nuevo camino mental que sustituirá al viejo.

Viene ahora un paso muy importante, la canalización o sublimación:

O sea, no vamos a reprimir las tendencias negativas porque la represión causa ansiedad, sino que vamos a irlas sustituyendo unas por otras, de forma gradual pero agradable buscando lo que nos gusta y siempre podemos encontrarlo.

Cuarto paso, muy importante, trabajar los obstáculos que te impiden eliminar las semillas del fracaso. Una vez conocidas ya estás dando un paso para trabajar sobre ellas y eliminarlas.

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Fuente de la noticia: univision